En un contexto de “graves amenazas económicas y militares por parte de otras superpotencias por vez primera en más de 80 años”, tal y como advierte SEE, “la UE ha redefinido sus prioridades, centradas principalmente en la defensa y la competitividad, pero dejando en segundo plano la justicia social y la sostenibilidad”.
En este contexto, la UE ha optado también por reforzar sectores estratégicos tradicionales y reducir el gasto social, una decisión que, a juicio de SEE, supone afrontar los problemas actuales con las mismas recetas que contribuyeron a generarlos.

Para SEE existen soluciones concretas e innovadoras para hacer un cambio positivo en Europa en 2026, en un momento en que la UE necesita en efecto ser “más competitiva a escala mundial al tiempo que garantizar su autonomía industrial”.
El documento pone el foco en sectores estratégicos como la vivienda, la energía, la salud, los cuidados, la alimentación sostenible, la economía circular o el espacio digital europeo, donde la economía social contribuye a mantener precios asequibles y a garantizar servicios esenciales para sociedades cohesionadas. En este sentido, recuerda las palabras de Enrico Letta, autor del informe sobre el futuro del mercado único encargado por el Consejo Europeo, quien defiende que el mercado único es “algo más que un mercado” y debe integrar de forma explícita la inclusión y la cohesión.
